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 Un Nuevo Pacto Para Una Nueva Creación.
 

Un Nuevo Pacto Para Una Nueva Creación.

“Por consiguiente, si alguien está en unión con Cristo, es una nueva creación; las cosas viejas pasaron, ¡miren!, cosas nuevas han llegado a existir”. -2Corintios 5:17-

Eva, la madre de la humanidad tuvo una distinción única; ella fue la última creación terrenal de Jehová Dios. Inmediatamente que ella fue hecha de una costilla de Adán su gran Hacedor declaro para sí mismo una gran día sábatico de descanso; tiempo que llegó a conocerse como el séptimo día, y ese día sería un periodo de tiempo en el que Jehová disfrutaría un descanso de sus labores terrenales.

Durante su “Semana” de trabajo Jehová Dios había revisado cuidadosamente su creación al final de cada día y había expresado su gran satisfacción por su propio trabajo, de tal manera que consideró todas y cada una de esas etapas como buenas. Lo más notable de todo fue que al final del sexto periodo de su creación, el cual evidentemente concluyó con en matrimonio entre Adán y Eva en el Jardín del Edén, Jehová declaró que su trabajo había sido muy, muy bueno.

No obstante, es bueno notar que en ningún momento aparece esa declaración en lo relacionado con el séptimo día; día que continúa aún hasta nuestros tiempos, el llamado séptimo día de descanso. Lo que es aún más sorprendente e impresionante acerca del día sábatico de Jehová es que parece ser que Él dejó su obra sin terminar, pero esto es solo una apariencia. No hay duda que con suprema confianza en la sabiduría, poder, y calidad de su propia creación- habiendo implantado en el corazón de su creación no solo un gran amor por Dios sino también la habilidad de perpetuar y aumentar su propia existencia por medio de la procreación, -Jehová dejó que su propia creación terminara la propia labor que Él mismo había comenzado mientras Él disfrutaba su día de descanso.

Puesto que Dios creó al hombre con la capacidad para subyugar la tierra con sabiduría, la humanidad no solo tendría la habilidad de procrearse a sí misma durante el día de descanso de Dios, sino que también tendría la capacidad de cultivar y atender el resto de la tierra que aún continuaba sin ser transformada y crear por sí misma un paraíso de hechura humana utilizando el poder y las habilidades provistas por Dios. Sí, ¡¡Parece ser que el Gran Creador confió el cumplimiento de su propósito a su propia creación!!

Es muy posible que el largo periodo de tiempo que transcurriría mientras esto sucedía jugó un papel muy importante al inducir al gran querubín del Edén a transformarse a sí mismo en un Satanás; es decir, en un ser en completa oposición a Jehová, pues el vocablo Satanás significa opositor.

Puesto que Satanás insinuó que Jehová era un mentiroso, no hay duda que él pensó que él podría inducir a Adán a desobedecer a Dios por medio de comer del árbol prohibido del bien y el mal y así frustrar el propósito de Dios; no hay duda que también pensó que si esto sucedía así, y si Jehová verdaderamente quería terminar su obra entonces Jehová se vería forzado a violar su propia palabra. ¿De qué manera?

Por favor, considere por un momento lo siguiente: Hasta ese momento Jehová había declarado tres cosas fundamentales en lo relacionado con su propósito. Primeramente Jehová había dicho que su intención era que Adán y Eva se reproducieran y que tuvieran bajo sumisión a la vida en la tierra. En segundo lugar Jehová le prohibió a Adán el comer del árbol del conocimiento del bien y el mal, y finalmente Jehová anunció el inicio de su día de descanso.

Cumpliendo Dios su palabra, en cuanto Adán pecó él llegó a estar bajo la condena de muerte. La cuestión que surgió en ese momento fue cómo se cumpliría el propósito de Dios de lograr un paraíso terrenal dado el hecho que los humanos ya no se encontraban física, moral, y espiritualmente capacitados para producir una raza perfecta que haría que sus hijos subyugaran a la tierra con el amor y el cuidado que Jehová tenía en mente al principio de su creación.

Parecía que Jehová se encontraba en una situación muy embarazosa. Por una parte Jehová Dios no podía perdonar a los pecadores voluntariosos. El perdonarlos probaría que Jehová es un mentiroso, pues Él había dicho claramente que el día que ellos comieran del fruto del bien y el mal ciertamente morirían. Pero si Adán y Eva morían, ¿Cómo podría cumplirse el propósito de Dios de llenar la tierra y subyugarla?

Complicando aún más las cosas el día sábatico de Jehová ya había comenzado, pues Él había dicho claramente que su creación era muy buena. Esto impedía que Jehová volviera a trabajar y que Él creara una nueva pareja humana, pues eso lo forzaría a violar su propio y sagrado día sábatico. Parecía que Jehová había fracasado en su propósito. Sí, el malvado y presuntuoso Satanás pensó que había vencido a Dios. Es obvio que Satanás no sabía lo equivocado que estaba.

Es evidente que el día en que Satanás organizó su rebelión en contra de Dios en el Edén, Jehová reveló el medio por el cual Él lograría que su propósito se llevara a cabo. Al sentenciar a muerte a la “Serpiente”, -Satanás- Jehová anunció su propósito de producir una “Semilla” o simiente que terminaría destruyendo a la serpiente y que arreglaría de una vez por todas, todas las cosas. Conforme pasó el tiempo Jehová Dios fue revelando poco a poco los detalles de sus planes, y haciendo pactos y acuerdos con individuos y organizaciones, develando poco a poco la forma como su propósito produciría una simiente victoriosa que terminaría con la descendencia de Satanás. No hay duda que la parte principal de tal simiente fue el Hombre llamado Cristo Jesús.

Aunque Adán y Eva fueron condenados a muerte por su desobediencia, el propósito de Dios al final tendría éxito, ya que se le permitiría a los descendientes de Adán el seguir produciendo una raza imperfecta entre las espinas y cardos que se encontraban fuera de los límites del paraíso del Edén. Pero, ¿Cómo se podría lograr que el propósito de Dios llegara a un exitoso final cuando una raza corrupta y decrépita dominaba a la tierra? En su sabiduría Jehová determinó que con el tiempo Él mismo proveería el medio legal por el cual Él reclamaría para sí mismo a la decrépita y moribunda descendencia de Adán, y esto se llevaría por medio de ofrecer la vida perfecta de un hombre a cambio del resto de la humanidad. Pero, ¿Dónde se podría encontrar a un hombre perfecto? Ciertamente ninguno de los descendientes de Adán llenaba los requisitos para ser considerado como un sacrificio para rescatar a la humanidad.

Para producir a un hombre perfecto Jehová Dios hizo que la vida celestial de su hijo primogénito y unigénito fuera transferida a la tierra y colocada en la matriz de una mujer virgen llamada María; no obstante, esta vida no sería la vida de un ángel o de un espíritu materializado sino la de un hombre 100% humano. Obviamente esto se logró por medio del espíritu santo, cuando éste transfirió la vida de Jesús a la matriz de una joven virgen Judía, la cual hizo las veces de madre del Hijo de Jehová. Aunque María era imperfecta, el niño que nació por medio de esta acción era geneticamente compatible con la humanidad. Esto se hizo de esa manera, pues era necesario que Cristo Jesús fuera de la descendencia de Adán; y por lo tanto, parte de la creación original. No obstante, debido a que Jesús era el Hijo de Jehová, Jesús no se vio afectado por el pecado original; Jesucristo era un Hombre perfecto.

Debido al hecho que el Hombre Jesucristo había existido de forma espiritual mucho antes que Jehová creara la tierra, - no olvidemos que Él es el primogénito de la creación de Dios, ni tampoco olvidemos que los hijos celestiales y los hijos terrenales están hechos a la imagen de Jehová, siendo el hombre un poco inferior a los ángeles,- por lo tanto, la tranferencia de la vida de Jesús a la tierra solo requirió que se cambiara la naturaleza de la vida de Jesús, sin que esto cambiara la esencia de su vida, pues Él continuó teniendo una vida piadosa al servicio de Dios. Fue de esta manera como Dios logro dar vidaa un segundo hijo perfecto pero terrenal, lo que más tarde el apóstol Pablo llamó “El último Adán”. Sí, Cristo llegó a existir en forma de un ser terrenal sin que Dios violara su sagrado día sábatico. Por lo tanto, el Hijo celestial de Dios llegó a ser el Hijo terrenal del hombre. Como un Hijo perfecto de Dios, y como descendiente directo de Adán Cristo Jesús pudo llenar los requisitos de servir como la semilla prometida.

Tal y como lo explican las Escrituras, la muerte de Jesús como sacrificio expiatorio fue el justo equivalente que se necesitaba para redimir a la humanidad de la muerte. Como resultado de la obediencia que Jesús mostró en la tierra, Él demostró ser digno de confianza al confiársele llevar a buen fin el propósito de Dios; propósito que tiene como fin el que el hombre tenga en sujeción a la vida en la tierra de forma amorosa y responsable. El perfecto Hijo del Hombre logrará lo que no pudo lograr Adán; el pecador hijo de Dios. Sí, Cristo Jesús logrará lo que Adán no pudo hacer por medio de la recreación.

La recreación no será una violación a la creación original de Dios respecto a la tierra y la humanidad. No, la recreación será una renovación de la creación original de Dios; creación que ha sufrido enormes estragos debido al nefasto poder del pecado. El Hijo del Hombre logrará la recreación por medio de la resurrección y rehabilitación de la prole de Adán, y por medio de enseñarles la forma correcta de subyugar la tierra de la forma como Jehová tenía en mente. Por medio de su victoria sobre el mundo y sobre la muerte, Jesús obtuvo el derecho legal de reclamar como hijos legítimos suyos a los descendientes de Adán, y llegar a ser el padre de toda la humanidad. Pablo explicó esta parte del propósito de Dios en su carta a los Hebreos de la siguiente forma: “Porque no es a ángeles a quienes Él ha sujetado la tierra habitada por venir, acerca de la cual hablamos. Pero cierto testigo ha dado prueba en algún lugar, diciendo: “¿Qué es el hombre para que lo tengas presente, o [el] hijo del hombre para que cuides de él? Lo hiciste un poco inferior a los ángeles; con gloria y honra lo coronaste, y lo nombraste sobre las obras de tus manos. Todas las cosas las sujetaste debajo de sus pies”. Porque al sujetar todas las cosas a Él, no dejó [Dios] nada que no esté sujeto a Él. Ahora, sin embargo, no vemos todavía todas las cosas sujetas a Él; pero contemplamos a Jesús, que había sido hecho un poco inferior a los ángeles, coronado de gloria y honra por haber sufrido la muerte, para que por la bondad inmerecida de Dios gustase la muerte por todo [hombre]”. -Hebreos 2:5-9-.

No es de extrañarnos que después de recordar los tratos de Jehová con la humanidad el apóstol Pablo haya exclamado: ¡Oh la profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán inescrutables [son] sus juicios e ininvestigables sus caminos! Porque “¿Quién ha llegado a conocer la mente de Jehová, o quién se ha hecho su consejero?”. O, “¿Quién le ha dado primero, para que tenga que pagársele?”. Porque procedentes de Él y por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén”.

No obstante, a pesar de estos hechos tan maravillosos, la muerte de Jesús sirvió para algo más que simplemente redimir a los moribundos hijos de Adán; la sangre redentora de Jesús tambiém sirvió para dar valor legal a un nuevo pacto, y para dar luz y vida a una creación completamente nueva.

¿Qué es una Nueva Creación?

Una pregunta que con frecuencia las personas se formulan tiene que ver con el hecho de si la resurreccción de Jesús de alguna forma nulifica el sacrificio redentor que Él efectuó. Después de todo, si Jesucristo resuscitó y volvió a la vida, ¿Cómo puede decirse que Él sacrificó su vida si recuperó la vida que Él había ofrecido como recompensa por lo que había perdido Adán? Para muchas personas este sacrificio es solo temporal.

Es verdad que desde el día en que Jesús nació en Belén Jesús fue solo un humano; perfecto pero solamente humano. Es obvio que como el primer Ser creado del universo, Jesús tuvo que deshacerse de toda su divinidad para llegar a ser el sacrificio equivalente y correspondiente que se necesitaba para recomprar a la humanidad, pues el valor de la vida de Jesús tenía que ser el equivalente perfecto de lo que se había perdido en el Jardín de Eden;en otras palabras, el sacrificio no podía ser mayor ni menor de lo que se había perdido.

Tal y como la Ley de Fios lo requería, un ojo por ojo y diente por diente, así como un golpe por golpe y una alma por una alma. Debido a que Adán renunció a su vida el día en que desobedeció a Dios y con ello también renunció a la vida para sus descendientes, el Hijo del Hombre tenía que demostrar su obediencia a Dios por medio de dar su vida perfecta a cambio de la vida de los descendientes de Adán.

Nuevamente era necesario que Jesus de deshiciera de su naturaleza divina. Ni siquiera era posible que Jesús volviera al cielo sin algún tipo de provisión especial. Es aquí donde surge la nueva creación. Pero en lo referente a la pregunta que nos hicimos al principio, podemos contestar que de ninguna forma la resurrección de Cristo Jesús invalida el sacrificio pagado por Él, dado el hecho que Él no fue resucitado como hombre sino como espíritu. Pedro loexplicó de la siguiente manera: “Pues, hasta Cristo murió una vez para siempre respecto a pecados, un justo por injustos, para conducirlos a ustedes a Dios, habiendo sido muerto en la carne, pero hecho vivo en el espíritu”.

Al decidir venir a la tierra Cristo renunció a su vida celestial, pues para venir a la tierra tuvo que convertirse en hombre; de igual manera, después de su muerte Cristo renunció a su vida terrenal como un humano perfecto para siempre. Pero, ¿Cómo podría Jehová Dios justificar la resurrección de Jesucristo como una persona espiritual? Eso fue posible por medio de la creación de algo nuevo; es decir, por medio de una nueva creación.Sí, Cristo Jesús se covirtió en una creación el día en que fue ungido con espíritu santo. Anteriormente a su unción Cristo Jesús había vivido en la tierra como el Hijo de Dios; sin embargo, por medio del espíritu santo Dios creo algo completamente nuevo que no había existido jamás. En el día de su bautismo Jesús nació nuevamente pero esta vez como un hijo espiritual de Dios. Jesús explicó esto a un curioso Judío llamado Nicodemo cuando le dijo: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca de nuevo, no puede ver el reino de Dios”. Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que ha nacido de la carne, carne es, y lo que ha nacido del espíritu, espíritu es. No te maravilles a causa de que te dije: Ustedes tienen que nacer otra vez. El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que ha nacido del espíritu”.

El que Jesús haya nacido como el Hijo terrenal de Jehová no le daba derecho a Jesús de entrar en el reino de los cielos como una persona espiritual. Contrariamente al popular mito Babilónico que nos dice que los hombres tienen una alma o un espíritu que sobrevive a la muerte, las Escrituras nos dicen lo contrario, pues los hombres son almas en sí; los hombres no tienen “Almas”. Aunque Cristo Jesús era un hombre perfecto, Él solo era un hombre, o tal y como Jesús lo explicó, Él solo era carne. Esa era la razón por la cual Jesús necesitaba nacer de nuevo en el espíritu, para que después de su muerte el fuera hecho vivo en el espíritu.

La razón por la cual Jesús es considerado como una nueva creación es porque nunca antes Jehová había creado algo similar. Sí, antes de la muerte de Jesús jamás había existido una persona o creación ala que Jehová le hubiera conferido el don de la gloria, la incorruptibilidady la inmortalidad; tal y como Pablo explicó a Timoteo en su carta: “Esta [manifestación] la mostrará a los propios tiempos señalados de ella el feliz y único Potentado, [él] el Rey de los que reinan y Señor de los que gobiernan como señores, el único que tiene inmortalidad, que mora en luz inaccesible, a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver. A Él sea honra y poderío eterno. Amén”. A esto debemos añadir el hecho que Cristo Jesús fue creado después de su muerte como una persona espiritual,y por lo tanto, Jehová Dios no violó su día sábatico en lo referente a las cosas terrenales.

Sin embargo, la nueva creación de la que nos hablan las Escrituras incluye mucho más que la Persona de Jesús. La nueva creación en sí está conformada por una entera organización de seres similares a Cristo Jesús. Juntos ellos forman la semilla de la que Dios habló en el Jardín de Edén. Pablo explicó que Jesús es solo el primero de muchos hijos de Dios. En su carta a los Romanos esto es lo que él les explicó: “Ahora bien, sabemos que Dios hace que todas sus obras cooperen juntas para el bien de los que aman a Dios, los que son llamados según su propósito; porque a los que dio su primer reconocimiento también los predeterminó para que fueran hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que Él fuera el primogénito entre muchos hermanos”.

En esta ocasión Pablo no hablaba de Jesús como el primogénito de la creación, tal y como lo hizo en Colosenses 1:15 sino que se refirió Él como el primero de entre muchos hermanos. El que Pablo se haya referido a Jesús como “El primero entre muchos hermanos” es una alusión al hecho que Jesús es el primer Hijo de la nueva creación, lo cual verifica el hecho que Jesús volvió a nacer nuevamente, al igual que muchos otros que nacerían nuevamente después de Él.

En la parte final de su carta a los Gálatas, el apóstol Pablo se refiere a sus hermanos como a una nación; es decir, como el Israel de Dios, al decir: “Porque ni la circuncisión es nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación [es algo]. Y a todos los que hayan de andar ordenadamente por esta regla de conducta, sobre ellos haya paz y misericordia, sí, sobre el Israel de Dios”.

Es con el Israel de Dios con Quien Jehová Estableció su Pacto.

Pero, ¿Cuántos hermanos espirituales tendrá Cristo Jesús? En las Escrituras Jehová nos dice que Él será el orgulloso Padre de 144000 hijos celestiales, - esto sin contar a Jesús-. En el capítulo 14 del libro de Revelación leemos lo siguiente acerca de estas 144000 personas: “Y vi, y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión, y con Él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes el nombre de Él y el nombre de su Padre.Y oí un sonido procedente del cielo como el sonido de muchas aguas y como el sonido de fuerte trueno; y el sonido que oí fue como el de cantantes que se acompañan con el arpa, tocando sus arpas. Y están cantando como si fuera una canción nueva delante del trono y delante de las cuatro criaturas vivientes y de los ancianos; y nadie pudo dominar aquella canción sino los ciento cuarenta y cuatro mil, que han sido comprados de la tierra. Estos son los que no se contaminaron con mujeres; de hecho, son vírgenes. Estos son los que van siguiendo al Cordero no importa adónde vaya. Estos fueron comprados de entre la humanidad como primicias para Dios y para el Cordero, y no se halló en su boca falsedad; están sin tacha”.

En el caso de Jesús no había nada que impediera a que Dios lo engendrara a Él como a un ser espiritual, pues Jesús era el reflejo perfecto de su Padre aún cuando vivía en la tierra. Aunque es verdad que las Escrituras mencionan que Cristo fue perfeccionado por sus sufrimientos, esto no significa que Él haya sido imperfecto; esto solo significa que la integridad de Jesús fue completamente puesta a prueba por medio de sus sufrimientos.

No obstante, eso no sucede con los demás hijos de Dios, los cuales están muy lejos de ser perfectos. Por lo tanto, para lograr ese objetivo era necesario que Jehová Dios hiciera una provisión especial por medio de un nuevo pacto; pacto en el cual Cristo Jesús haría las veces de Sumo Sacerdote y Mediador, de forma que Jehová pueda atribuirles perfección a ellos por medio de la fe que ellos ejercen en Jesús. Pablo explicó esto de forma detallada en su carta a los Hebreos, diciendo: “Porque por una sola ofrenda [de sacrificio] Él ha perfeccionado perpetuamente a los que están siendo santificados. Además, el espíritu santo también nos da testimonio, porque después de haber dicho: “‘Este es el pacto que pactaré para con ellos después de aquellos días —dice Jehová—. Pondré mis leyes en sus corazones, y en su mente las escribiré’”, [dice después:] “Y de ningún modo recordaré más sus pecados y sus desafueros”. -Hebreos 10:14-16-.

El contexto de las palabras de Pablo tiene que ver con el nuevo pacto, y cómo éste les permite tener acceso directo a Jehová en su residencia celestial por medio de su fe en Cristo Jesús. Por lo tanto, el sacrificio y rescate de Jesús hizo posible que Dios extendiera su perdón al mundo, y de esa manera justificó la resurrección de justos y de injustos durante el milenario día de juicio de Dios, y también hizo posible la resurreción de seres humanos imperfectos; resurrección que requiere mucho más que un simple perdón de pecados. Tal y como lo mencionó Pablo, el propósito del nuevo pacto es el permitir a Dios conferir y otorgar una condición perpetua de perfección a aquellos que son santificados.m. En lo referente a la resurreción terrenal es obvio que los muertos no necesitan ser santificados de alguna forma para ser redimidos de la muerte, ni la gran cantidad de personas que yacen en las tumbas necesitan un nuevo pacto con Dios, o necesitan que Cristo Jesús sirva como su Mediador para poder recibir una resurrección. No, la mediación de Jesús es exclusiva para con los individuos que forman parte de la nueva creación; es decir, para el Israel de Dios.

Pablo explicó con gran detalle el propósito del nuevo pacto en el capítulo 12 de su carta a los Hebreos. El contexto de esa carta nos habla de los grandes contrastes entre ambos pactos; el viejo y el nuevo, y en esa carta Pablo compara el nuevo pacto a los Israelitas que estaban bajo el pacto de Moisés y menciona la ocasión en que los Israelitas estuvieron frente al Monte Sinaí, mientras Moisés, el mediador de dicho pacto, recibía la Ley del Pacto en la cima de la montaña, mientras Moisés hablaba cara a cara con Jehová Dios. Pablo escribió lo siguiente:“Mas ustedes se han acercado a un monte Sión y a una ciudad de[l] Dios vivo, a Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles, en asamblea general, y a la congregación de los primogénitos que han sido matriculados en los cielos, y a Dios el Juez de todos, y a las vidas espirituales de justos que han sido perfeccionados, y a Jesús el mediador de un nuevo pacto, y a la sangre de la rociadura, que habla de mejor manera que la [sangre] de Abel”. -Hebreos 12:22-24-

A los Cristianos ungidos se les llama y se les pide que se acerquen a la ciudad del Dios vivo; es decir, a la Sión celestial, pues se nos dice que ellos “Han sido matriculados en los cielos” debido a que han nacido de nuevo como hijos de Dios, de modo que ellos puedan estar de pie ante el Juez de todos. En referencia a ellos el apóstol escribió acerca de las vidas espirituales de aquellos que han sido perfeccionados. Tal y como lo indica el contexto, el que ellos sean justificados ante Dios y que se encuentren en una posición tan exaltada; en la mismísima residencia de Jehová, se debe gracias a la función que hizo Jesús como Mediador del Nuevo Pacto, así como a la sangre rociada a favor de la congregación del primogénito.

En el capítulo 9 del libro de Hebreos Pablo se refiere a Jesús y lo llama el Mediador de un nuevo pacto a favor de aquellos que han sido llamados. En Hebreos 9:15 leemos: “Por eso Él es mediador de un nuevo pacto, para que, habiendo ocurrido una muerte para la liberación [de ellos] por rescate de las transgresiones bajo el pacto anterior, los que han sido llamados reciban la promesa de la herencia eterna”.

El ser llamados por Dios es una expresión que se usa con frecuencia en las Escrituras Griegas, y es una referencia a haber sido ungido. Por ejemplo, en su carta a los Filipenses, el apóstol Pablo escribió: “Prosigo hacia la meta para el premio de la llamada hacia arriba por Dios mediante Cristo Jesús”. En esa misma carta Pablo exhorta a sus hermanos a andar de una manera digna de Aquel que los ha llamado a su gloria.

De manera más específica, en su carta a los Romanos Pablo escribó: “Y este es el pacto de parte mía con ellos, cuando les quite sus pecados”. ...pero con referencia a la selección [de Dios] son amados por causa de sus antepasados. Porque los dones y el llamamiento de Dios no son cosas que le hayan de pesar”.
Sí, de los hijos ungidos de Dios que son llamados a un nuevo pacto se dice que ellos están en unión con Cristo Jesús, y debido a esa unión ellos también son una nueva creación. Comentando acerca de la nueva creación en unión con Cristo Jesús, así como de la transición de la carne al espíritu por parte del Señor, Pablo escribió los siguiente: “Por consiguiente, de ahora en adelante nosotros no conocemos a nadie según la carne. Hasta si hemos conocido a Cristo según la carne, ciertamente ya no lo conocemos así. Por consiguiente, si alguien está en unión con Cristo, es una nueva creación; las cosas viejas pasaron, ¡miren!, cosas nuevas han llegado a existir”. 2Corintios 5:16-17-.

Sin embargo, aún nos queda una pregunta, ¿Cómo es que uno llega a estar en unión con Cristo Jesús?¿Acaso el simple hecho de tener fe en Cristo Jesús significa que uno está en unión con Él? No, por supuesto que no. el estar en unión con Cristo jesús requiere que la persona nazca de nuevo; es decir, que sea ungida con espíritu santo; tal y como lo fue Jesús. Esta es la forma como se forma la unión con Él.

También, el estar en unión con Cristo requiere que la persona no solo sea bautizada en agua, sino que también sea bautizada en la muerte de Jesús. El apóstol Pablo explicó esto de forma muy detallada en la carta que él escribió a los Romanos: “¿O ignoran que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús fuimos bautizados en su muerte? Por lo tanto, fuimos sepultados con Él mediante nuestro bautismo en su muerte, para que, así como Cristo fue levantado de entre los muertos mediante la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida. Porque si hemos sido unidos con Él en la semejanza de su muerte, ciertamente también seremos [unidos con él en la semejanza] de su resurrección; porque sabemos que nuestra vieja personalidad fue fijada en el madero con [Él], para que nuestro cuerpo pecaminoso fuera hecho inactivo, para que ya no sigamos siendo esclavos del pecado. Porque el que ha muerto ha sido absuelto de [su] pecado.
Además, si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con Él. Porque sabemos que Cristo, ahora que ha sido levantado de entre los muertos, ya no muere; la muerte ya no es amo sobre Él. -Romanos 6:3-9-.

Pero, ¿Qué significa el ser bautizado en la muerte de Jesús? Eso significa que los Cristianos ungidos deben renunciar a todo derecho a la vida terrenal; tal y como lo hizo Jesús. Después se nos dice que aquellos que hacen eso andan en novedad de vida, en espera de recibir una resurrección celestial.

El propósito de la nueva creación tiene como objeto demostrar la Magniminidad de Jehová, y disipar de una vez y para siempre la duda que la diabólica mentira de Satanás hizo surgir en el Jardín de Edén al insinuar que Jehová no confiaba en su creación. Al otorgar a su nueva creación inmortabilidad e indestructibilidad; algo que ningún ángel posee, Jehová prácticamente creó una organización independiente que ni siquiera tiene que rendirle cuentas a Él, demostrando de esa manera su suprema confianza en la lealtad absoluta de ellos. El nuevo pacto hace posible que se produzca una nación de personas en cuyos corazones el amor de Jehová se ha implantado de tal manera que ellos llegan a ser tal y como lo es Él.

Como consecuencia de ello, la nueva creación hará pedazos la cabeza de Satanás, y participará activamente en la recreación del mundo y de la humanidad para que al final del descanso sábatico de Jehová, revise la obra que Él inicio, y con mucha satisfacción al final también diga que su creación es en verdad muy, muy buena.

Publicado el 18 de Enero del 2007
Posted by e-Testigos de Jehová at 11:56 AM - No Comments   Add a Comment  
 
 La Revelación de Jesús y Los Dos Testigos
 


La Revelación de Jesús y Los Dos Testigos.

“ Y haré que mis dos testigos profeticen mil doscientos sesenta días vestidos de saco”. Estos son [simbolizados por] los dos olivos y los dos candelabros, y están de pie delante del Señor de la tierra”.

El regreso de Cristo Jesús será el acontecimiento más grande y especial de todos los tiempos. La revelación del Señor Cristo Jesús pondrá en marcha una serie de acontecimientos que cambiarán para siempre los asuntos de la humanidad. Pero, ¿Qué es exactamente la revelación de Cristo Jesús?

Tal y como la palabra lo indica, una revelación es un descubrimiento de algo; en este caso el redescubrimiento de Jesús. El verbo revelar es sinónimo de manifestar algo que previamente era o estaba secreto o escondido. Por lo tanto, la revelación de Cristo Jesús es la manifestación de Él mismo a sus escogidos. Una vez que Cristo Jesús se revela a sus elegidos ellos se convierten, no solo en testigos de su manifestación sino también en copartícipes de su gloria; tal y como el apóstol Juan lo expresó en su primera carta: “Amados, ahora somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que seremos. Sí sabemos que cuando Él sea manifestado seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal como él es”.

La Parousia; la manifestación de Cristo Jesús, así como la revalación del Señor es lo mismo, pues son términos que pueden aplicarse indistintamente. El apóstol Pablo utilizó estos términos cuando habalaba del mismo tema. Por ejemplo, en 1 Tesalonicenses 3:12-13 Pablo indicó que la Parousia es el fin de nuestra fe; es decir, la Parousia es el tiempo en que los Cristianos ungidos comparecen ante el Juez para ser juzgados: “Además, que el Señor los haga aumentar, sí, que los haga abundar, en amor unos para con otros y para con todos, así como nosotros también lo hacemos para con ustedes; a fin de que Él haga firmes sus corazones, inculpables en santidad delante de nuestro Dios y Padre al tiempo de la presencia de nuestro Señor Jesús con todos sus santos”.

En 1 de Corintios 1: 7-9 él se refiere nuevamente al fin de nuestra fe y al hecho de que seamos hallados aceptables y sin mancha alguna ante Dios, y conecta este acontecimiento a lo que él llama “La revelación de Nuestro Señor”, diciendo: “De modo que no se quedan atrás en ningún don, mientras aguardan con intenso anhelo la revelación de nuestro Señor Jesucristo. Él también los hará firmes hasta el fin, para que no estén expuestos a ninguna acusación en el día de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Dios, por quien fueron llamados a [tener] participación con su Hijo Jesucristo nuestro Señor”.

En 1 de Timoteo el apóstol Pablo habla una vez más acerca de los Cristianos que comparecen ante Dios en un estado inmaculado, y él conecta este hecho a lo que él llama “La manifestación de Nuestro Señor”: “A vista de Dios, que conserva vivas todas las cosas, y de Cristo Jesús, que como testigo hizo la excelente declaración pública delante de Poncio Pilato, te doy órdenes de que observes el mandamiento de manera inmaculada e irreprensible hasta la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. Esta [manifestación] la mostrará a los propios tiempos señalados de ella el feliz y único Potentado, [él] el Rey de los que reinan y Señor de los que gobiernan como señores”.

No hay duda que los escritos apostólicos hablan claramente de la manifestación de Cristo Jesús ante sus escogidos antes de la muerte y resurrección de ellos. El apóstol Pedro también habló de ellos cuando escribió: “A fin de que la cualidad probada de su fe, de mucho más valor que el oro que perece a pesar de ser probado por fuego, sea hallada causa de alabanza y gloria y honra al tiempo de la revelación de Jesucristo. Aunque ustedes nunca lo vieron, lo aman. Aunque ahora no están mirándolo, sin embargo ejercen fe en Él y están regocijándose en gran manera con gozo inefable y glorificado, al recibir el fin de su fe, la salvación de sus almas”.

La expresión “.Aunque ahora no están mirándolo” obviamente implica que durante la revelación de Cristo Jesús los Cristianos ungidos podrán ver literalmente a Jesús de alguna manera. No obstante, la pregunta que nos ocupa en este momento es: ¿Verán los Cristianos a Jesús cuando ellos resuciten a la vida celestial, o verán los elegidos de Jesús al Señor de alguna forma mientras ellos aún permanecen en la carne?

La carta antes mencionada de Pablo continúa diciéndonos: “Esta [manifestación] la mostrará a los propios tiempos señalados de ella el feliz y único Potentado, [él] el Rey de los que reinan y Señor de los que gobiernan como señores, el único que tiene inmortalidad, que mora en luz inaccesible, a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver. A Él sea honra y poderío eterno. Amén”.

El apóstol Pablo nos dice que Jesús se mostrará a sí mismo por medio de algo que Pablo llama “La manifestación”. Existen muchas palabras que pueden considerarse como sinónimos de la palabra manifestacíon, por ejemplo, apariencia o aparición; muestra; demostración; revelación, y materialización. Estos diferentes términos indican que la manifestación de Jesús se llevará a cabo en el ámbito terrenal, y no en los cielos como habiamos creído, pues es obvio que la gloria de Jesús ya ha sido manifestada ante los ángeles en las regiones celestiales. Además, ¿Por qué habría de manifestarse Jesús ante seres resucitados e inmortales en los cielos? La manifestación visible de Jesús solo tiene sentido si consideramos que esta manifestación sea terrenal y no espiritual.

Aunque la Escritura dice que Jesús “Mora en luz inaccesible, que ninguno de los hombres ha visto ni puede ver”, nosotros no debemos suponer que esta regla también aplica a sus escogidos, o que ellos no puedan ver la manifestación del Señor con sus propios ojos. ¿Por qué decimos eso? Por el hecho que Pablo; un elegido del Señor, tuvo el privilegio de ver a Cristo Jesús en los cielos una vez que Él ya había resucitado. Esa es la razón por la cual Pablo se consideraba a sí mismo como un hombre que había nacido prematuramente a la vida celestial; es decir, Pablo vio de forma anticipada la forma como Jesús se manifestará al tiempo señalado.

La revelación de Cristo Jesús también servirá para dar valor legal ante los ojo del mundo al motivo de su manifestación, ya que habrá testigos oculares fidedignos que anunciarán su presencia. Desafortunadamente pocos Testigos de Jehová parecen darse cuenta que la enseñanza actual de la Sociedad Watchtower - la enseñanza que Cristo Jesús volvió en 1914- viola los principios más básicos de tal presencia, ya que ignora los preceptos elementales de la ley de Dios, ¿De qué forma? Según la Ley de Jehová, ningún asunto puede ser legalmente establecido a menos que existan dos o tres testigos oculares que den fe que los hechos en verdad son así. Eso es lo que nos dice la Ley de Moisés, y eso es también lo que nos dice la Ley del Cristo. Siendo ese el caso, podemos decir que la función de los enigmáticos “Dos testigos” que encontramos en el libro de Revelación es la de dar fe y confirmación que la presencia de Jesús ha comenzado.

Como hemos señalado anteriormente, Jehová mismo siguió esa regla al proveer numerosos testigos que daban fe de la resurrección y ascención de Jesús a los lugares celestiales en verdad había acontecido. Anteriormente a eso, Pedro, Santiago, y Juan también fueron testigos oculares de la gloriosa transfiguración de Jesús; transfiguración que el apóstol Pedro consideró como un anticipo de lo que sería “El poder y la presencia del Señor Cristo Jesús”.

Pero si la Parousia de Jesús comenzó en 1914, ¿Quién de entre nosotros ha sido testigo ocular de tal manifestación? La respuesta es muy obvia: ¡¡Ninguna persona del planeta tierra ha sido testigo de la presencia de Jesús!!

“El Secreto Sagrado Llega a su Fin”

En el libro de Revelación el apóstol Juan es transportado por medio del espíritu santo al Día del Señor; no solo para ver qué es lo que sucedería, sino también para ser partícipe de los hechos, y para ser testigo del cumplimiento de esta dramática visión. En el capítulo 10 del libro de Revelación el apóstol Juan vio a un poderoso ángel que descendia del cielo, y también vio cuando éste se paró entre la tierra y el mar. El ángel que Juan vio en esa visión no puede ser otro que el glorificado Cristo Jesús a la hora que desciende del cielo para reclamar a toda la tierra como su herencia para hacer que la tierra se sujete a Él; tal y como lo ordena Jehová. El apóstol Pablo explicó esto en el segundo capítulo de su carta a los Hebreos. El hecho que el ángel mencionado en la visión es Cristo Jesús se hace evidente por el simbolismo que utiliza la visión: Por ejemplo, en Revelación 10:1-3 leemos:

“Y vi a otro ángel fuerte que descendía del cielo, revestido de una nube, y había un arco iris sobre su cabeza, y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego, y tenía en la mano un rollito abierto. Y puso su pie derecho sobre el mar, pero el izquierdo sobre la tierra, y clamó con voz fuerte como cuando ruge el león. Y cuando clamó, los siete truenos profirieron sus propias voces”.

La profecía de Daniel hace referencia a Jesús y lo llama el Hijo del Hombre, y nos dice que el Hijo del Hombre desciende de entre las nubes. Jesús aplicó esta profecía a Él mismo cuando compareció ante el Senadrin. Es bueno recordar que en su ascención a los cielos Jesús fue transportado por medio de las nubes. Por lo tanto, es apropiado que el simbolismo utilizado en la Biblia nos muestre a Jesús volviendo a la tierra descendiendo de entre las nubes. -Los ángeles que estuvieron presentes cuando esto sucedió informaron a los sorprendidos seguidores de Jesús que el Señor volvería a la tierra de la misma manera, al tiempo que ellos veían cuando Jesús ascendía al cielo. El decir que Jesús vuelve a la tierra de la misma forma como Él partió parece indicar que los seguidores ungídos de Jesús serán los únicos que podrán verlo uan vez que Él haya descendido del cielo.

En su visión el apóstol Juan nos dice que la cara del ángel era como el sol. No hay duda que los apóstoles inmediatamente reconocieron que el ángel que descendia era Jesús,, pues en la transfiguración que el mismo Juan habia visto 60 años antes se nos dice que el rostro de Jesús brillaba como el mismísimo sol; además no olvidemos que la visión nos dice que el ángel ruge como un león; algo que solo Jesús puede hacer, ya que Él es el león de la tribu de Judá. Una vez que el ángel ha plantado firmemente sus pies entre el mar y la tierra se nos dice que el ángel “Levantó su mano derecha al cielo, y juró por Aquel que vive para siempre jamás, que creó el cielo y las cosas [que hay] en él, y la tierra y las cosas [que hay] en ella, y el mar y las cosas [que hay] en él: “Ya no habrá más demora; sino que en los días de dar el toque el séptimo ángel, cuando esté a punto de tocar su trompeta, verdaderamente queda terminado el secreto sagrado de Dios, según las buenas nuevas que Él declaró a sus propios esclavos los profetas”.

El secreto sagrado de Dios es una alusión a lo que la Biblia llama la semilla o simiente de la mujer; mujer que representa a Cristo Jesús en compañía de los 144000 escogidos de Jehová.. Obviamente, el “Misterio de Dios” del que nos habla la Biblia no será terminado o revelado sino hasta que se hayan aprobado y sellado aquellos que son elegidos por Dios, y Cristo se manifieste en ellos; tal y como sucede entre el ángel y el apóstol Juan al tiempo en que sucede la visión. El hecho que el apóstol Juan haya participado en la visión por medio de haber visto cuando Jesús volvía a la tierra, al mismo tiempo que Jesús le hablaba y le entregaba en la mano un pequeño rollo donde se le ordenaba a Juan que profetizara nuevamente respecto a muchos pueblos, naciones, lenguas, y reyes, nos dice que durante la manifestación de Cristo Jesús el resto de los ungidos que aún permanecen en al tierra darán un segundo y último testimonio por toda la tierra acerca de su Señor y de la presencia de su Señor en toda su gloria.

Obviamente, el envejecido apóstol no fue comisionado literalmente para dar ese testimonio como un misionero por todo el Mediterráneo, pues como todos sabemos, él se encontraba bajo cadenas y en prisión el la Isla de Patmós. No, esas palabras no aplicaron a Juan, sino mas bien, él es un simbolismo que representa en la visión a los siervos ungidos de Dios que aún se encuentran vivos en la tierra al tiempo en que se hace visible la manifestación de Jesús y llega a su fin el secreto sagrado de Dios. El hecho que a Juan se le ordena profetizar nuevamente después que el poderoso ángel nos dice que el secreto sagrado de Dios ha llegado a su fin es muy significativo. Esto obviamente significa que habrá un testimonio final al mundo una vez que el llamado y sellamiento de los elegidos de Dios ha terminado.- Debe notarse que la llamada “Clase Juan” de la que con frecuencia habla la Organización Watchtower es un concepto válido, pues el apóstol Juan representa a los hijos del reino que aún están con vida en la tierra después que la resurrección ha comenzado.. Desaforunadamente la Sociedad Watchtower ha aplicado el término de la clase Juan a la generación de ungidos que se encontraban vivos en el año 1914.

En armonía con el hecho que los dos testigos hacen su aparición en la escena del mundo después que el sellamiento de los ungidos se ha logrado, el capítulo 11 del libro de Revelación concluye con una visión donde aparece una cortina que es develada en los cielos; en el santuario celestial de Dios donde aparece el Arca del Pacto. Obviamente, esta arca no es el Arca del Pacto que se encontraba dentro del Altísimo en el templo de Jerusalén; arca que alojaba las tablas originales que Jehová Dios dio a Moisés cuando a Moisés se le dieron los Diez Mandamientos, y que significaban la Ley del Pacto. No, el arca original desapareció después que los Babilonios saquearon y destruyeron el templo de Jehová. No hay duda que el Arca del Pacto mencionado en el libro de Revelación simboliza el Arca del Nuevo Pacto; pacto que solo incluye a Jehová y a aquellos que Él adopta como sus hijos espirituales. Es muy significativo el hecho que Juan ve el arca en su lugar apropiado en el cielo; en el santuario celestial, lo cual parece confirmar lo que Juan ya había escuchado previamente; es decir, que cuando esto por fin sucede el secreto sagrado de Dios ha llegado a su fin. Con la resurrección de los dos testigos a los cielos el nuevo pacto habrá cumplido con la primera parte de su propósito, pues eso significa que el reino está completo y el nuevo pacto ha llegado su exitosa conclusión. - Para una discusión más detallada por favor vea el comentario, “Revelación: El Séptimo Sello”-.

“Y haré que mis dos testigos profeticen vestidos de saco”.

Al igual que a Juan, a los dos testigos se les ordena que profeticen, lo cual significa que los dos testigos y la clase Juan son lo mismo. El hecho que a estos siervos de Dios se les llame “Mis dos testigos” significa que ellos habrán visto la manifestación visible de Jesús; tal y como Pedro, Juan, y Santiago fueron testigos oculares de la transfiguración del Hijo de Dios de la misma forma como Juan vio la revelación de Jesús, tal y como la narra el libro de Apocalipsis.

Los dos testigos del libro de Revelación son simbolizados por Moisés y Elías no solo porque Moisés y Elías aparecen en la visión de la transfiguración de Jesús, sino también porque ambos tuvieron experiencias personales con Jehová Dios mientras ellos aún estaban vivos. Es muy significativo el hecho que tanto Moisés como Elías tuvieron que huir al desierto, y fue en el desierto donde Jehová habló con ellos. Moisés habló con Jehová en el lugar donde se encontraba un arbusto ardiente, y también habló con Jehová en el Monte del Sinaí. -De hecho, en el Monte del Sinaí Moisés habló con lo que parecía la manifestación de un ángel-.

Por su parte el profeta Elías vivió en el desierto por el periodo de tres años y medio que duró la sequía que él mismo invocó; periodo en el que Jehová alimentó de manera milagrosa a Elías por medio de un cuervo que le llevaba carne y pan dos veces al día. Estos detalles nos permiten tener una idea de lo que harán los dos testigos mencionados en el libro de Revelación, los cuales profetizan por un periodo de 42 meses y tienen autoridad para cerrar los cielos para que no ocurra lluvia alguna durante el tiempo que dura su profetizar. Tampoco debemos olvidar la impresionante experiencia que Elías tuvo con Jehová mientras Elías se encontraba en una cueva del desierto,

Aparte de esto, Moisés y Elías tienen una experiencia más en común: ambos fueron tomados y llevados por Jehová. A Moisés se le,ordenó subir a la montaña de Nebo para que contemplara la Tierra Prometida; no obstante, él no bajo más de la montaña. Moisés fue castigado por haber actuado indebidamente ante Dios en una ocasión. El relato bíblico nos dice que él tenía 120 años de edad cuando murió; no obstante, ni su vista ni su vigor habían disminuido. En otras palabras, él no murió de edad avanzada, sino que Dios lo llevó con Él y nunca nadie encontró su cuerpo.

Elías también fue tomado por Jehová cuando el carruaje de Dios bajo del cielo y se llevó al profeta. Sí, la partida tan peculiar de Elías y de Moisés encierra un simbolismo, y no hay duda que ambos acontecimientos son representaciones de cosas que sucederán en el futuro.

Es en verdad interesante ver que después de su misteriosa desaparición Moisés y Elías aparecen juntos siglos más tardes en la transfiguración de Jesús. La partida simbólica de ellos, así como su inesperada reaparición en la transfiguración de Cristo y después como los dos testigos del libro de Revelación tiene como objeto mostrar la forma como Jehová se llevará a los santos con Él una vez que ellos hayan terminado su testimonio y hayan sido asesinados por la resucitada Bestia Salvaje.

La Revelación de los Hijos de Dios.

De acuerdo a los escritos del apóstol Pablo la revelación de Cristo Jesús es acompañada por otro suceso: La revelación de los hijos de Dios. Pablo lo explicó de la siguiente manera: “ Por consiguiente, estimo que los sufrimientos de la época presente no son de ninguna importancia en comparación con la gloria que va a ser revelada en nosotros. Porque la expectación anhelante de la creación aguarda la revelación de los hijos de Dios”.

No hay duda que Jesús y sus hermanos, los otros hijos de Dios, serán los seres más gloriosos de todo el universo. No obstante, nos queda la pregunta, ¿Cuándo sucede la revelación de los hijos de Dios? ¿Sucede la revelación de los hijos de Dios en los cielos después que los elegidos llegan a estar a un lado de Cristo Jesús en las regiones celestiales, o esta revelación sucede aquí en la tierra como preludio a la gloria que le espera a los elegidos?. El relato histórico de Moisés y su glorificación, así como el portentoso lugar que él ocupó durante la transfiguración y la revelación de Jesús nos indica que los hijos de Dios están destinados a ser glorificados antes que ellos sean recogidos de la tierra. La parte final del capítulo 34 del libro de Éxodo nos dice lo siguiente:

“Ahora bien, aconteció que cuando Moisés bajó del monte Sinaí las dos tablas del Testimonio estaban en la mano de Moisés cuando bajó de la montaña, y Moisés no sabía que la tez de su rostro emitía rayos a causa de haber hablado con él. Cuando Aarón y todos los hijos de Israel llegaron a ver a Moisés, pues, ¡mire!, la tez de su rostro emitía rayos, y les dio miedo acercarse a él. Y Moisés procedió a llamarlos. De modo que Aarón y todos los principales entre la asamblea se volvieron a él, y Moisés empezó a hablarles. Por primera vez después de eso se le acercaron todos los hijos de Israel, y él se puso a mandarles todo lo que Jehová había hablado con él en el monte Sinaí. Cuando Moisés acababa de hablar con ellos, se ponía un velo sobre el rostro. Pero cuando Moisés entraba delante de Jehová para hablar con él, se quitaba el velo hasta que salía. Y salía y hablaba a los hijos de Israel lo que se le mandaba. Y los hijos de Israel veían el rostro de Moisés, que la tez del rostro de Moisés emitía rayos; y Moisés se ponía de nuevo el velo sobre el rostro hasta que entraba a hablar con él”.

Lo significativo de la transfiguración de Moisés es explicada por el apóstol Pablo en su segunda carta a los Corintios, donde se nos dice que la gloria que ha de ser conferida a aquellos que se encuentran en el nuevo pacto supera con mucho a la gloria que Moisés mostró como mediador del viejo pacto. Pablo escribió:

“Además, si el código que administra muerte y que fue grabado con letras en piedras se efectuó con una gloria, de modo que los hijos de Israel no podían fijar la vista con intensidad en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, [gloria] que había de ser eliminada, ¿Por qué no debería ser con mucha más razón con gloria la administración del espíritu? Porque si el código que administraba condenación fue glorioso, mucho más abunda en gloria la administración de la justicia. De hecho, hasta lo que en un tiempo fue hecho glorioso ha sido despojado de gloria en este respecto, a causa de la gloria que lo supera. Porque si lo que había de ser eliminado fue introducido con gloria, mucho más sería con gloria lo que permanece.
Por lo tanto, dado que tenemos tal esperanza, estamos usando gran franqueza de expresión, y no hacemos como cuando Moisés se ponía un velo sobre el rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista con intensidad en el fin de aquello que había de ser eliminado”. - 2Corintios 3:7-13-.

Sí, Pablo explicó que los Cristianos ungidos reflejan la gloria de Jehová en sus propios rostros, y que los incrédulos están pereciendo debido a que el dios de este sitema de cosas ha puesto un velo sobre la capacidad de percepción de ellos, y es ese velo lo que los ciega ante la gloriosa maravilla de las Buenas Nuevas. Obviamente, Pablo no estaba diciendo que los Cristianos ungidos emiten rayos literales a través de sus rostros; tal y como lo hizo Moisés. No, Pablo estaba hablando en términos generales. No obstante, considerando el hecho que el juicio aún no había comenzado en el Primer Siglo, y considerando que siempre ha sido el propósito de Jehová resucitar a los muertos; tanto justos como injustos, nosotros solo podemos preguntarnos por qué Pablo dijo que aquellos que estaban siendo cegados por Satanás estaban “Pereciendo”; después de todo, los apóstoles también perecieron, así como aquellos que no comprendieron que los Cristianos del Primer Siglo serían los primeros en ser resucitados.

Aparentemente las palabras de Pablo tienen su aplicación durante el juicio verdadero; es decir, durante el tiempo del fin. Es entonces cuando el juicio de Dios se ejecuta en contra de aquellos que prefieren la oscuridad del mundo de Satanás a la gloriosa iluminación de Cristo Jesús.

Jesús mismo profetizó que durante la conclusión del sistema de cosas los ángeles de manera definitiva removerían del reino de Jehová a todas aquellas personas parecidas a la mala hierba y que efectúan desafuero, y que ellos serían echados al horno ardiente de fuego causándoles la muerte. Esta remoción de personas inicuas sucede al mismo tiempo en que los hijos de Dios brillan como el sol en el reino de su Padre. - Por favor, véase el comentario La Siega-.

El que los hijos de Dios brillen como el sol en el reino de Jehová significa que para ese entonces ellos habrán sido aceptados por completo en el recién establecido reino de Dios; y no solo eso, sino que también se les habrá otorgado a ellos la mismísima gloria de Cristo Jesús; gloria que ellos reflejarán y utilizarán para guiar e iluminar a otros; a aquellos que no han permitido que el mundo de Satanás los ciegue. En una gloriosa manifestación similar a la que mostró Moisés, los ungidos serán transfigurados de tal forma que ellos también irradien la gloria de Jehová en sus propios rostros, y de esa manera los hijos de Dios serán revelados ante toda la creación como un reflejo terrenal de la gloriosa revelación del Señor Cristo Jesús.

Publicado el 10 de Enero del 2007

Posted by e-Testigos de Jehová at 11:53 AM - No Comments   Add a Comment  
 
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